Hubo un momento en nuestra vida en que estábamos tan unidos que nada parecía obstaculizar nuestra amistad y nuestra fraternidad, y sólo un pequeño puente de peatones nos separaba. Cuando estabas a punto de cruzarlo, te pregunté: "¿Quieres cruzar el puente para llegar a mí?". Pero ya no quisiste hacerlo; y cuando te lo volví a preguntar, te quedaste callado. Desde entonces se han interpuesto entre nosotros montañas, ríos torrenciales, todo lo que separa y despoja, y aunque quisiéramos reunirnos, no podríamos. Pero cuando ahora piensas en aquel pequeño puende, las palabras te faltan, y sollozas y te asombras.
De Nietzsche a Lou Salomé
El día que Nietzsche lloró, Irvin Yalom
A mí no me engañas, esto ya lo habías puesto...
Estoy con Matías, este ya lo habías puesto! jaja pero no importa, leer las cosas de nuevo no hacen daño sino todo lo contrario.
No lo había leído y me gusto mucho. A mi me ha pasó una vez que luego de cruzar el puente estuve a punto de devolverme. Y sacudí el puente. Pero, para mi buena fortuna sigo siendo amigo de esa persona...
Sobre tu post anterior: Te envío un fuerte abrazo. No sabes cuanto te admiro y cuanto me alegra que existas. De alguna manera todos estamos solos. Pero solo de alguna manera...
Me gustaría estar en Guadalajara, viejo, y pasarte un poco de la buena energía que tu me has pasado a mi en tantas ocaciones. Pero confío en que todo ese combo de tapatíos que están por ahí, y que te quieren tanto, harán muy bien esa misión.
Buena energía hermano!
Saludos,