Londres, Gran Bretaña (18 enero 2006).- La próxima vez que sospeches que te engañan compra un perico, puede resultar más efectivo que el contratar a un investigador.
Chis Taylor, programador de computadoras, descubrió que su novia Suzy Collins le era infiel cuando su loro, Ziggy, cometió una indiscreción.
Un día, cuando la pareja estaba en el sofá de su departamento en Leeds, una localidad al norte de Inglaterra, Ziggy, un loro gris africano, dijo: "te quiero, Gary".
Cuando Taylor vio la reacción de su novia se dio cuenta de que ella tenía una aventura.
Luego de insistir un rato, Collins, de 25 años, confesó que tenía una relación con un colega de su trabajo llamado Gary, con quien tenía encuentros amorosos en su departamento, con Ziggy como testigo.
Sin embargo, para Taylor lo peor no fue el fin de su relación, sino el separarse de su loro -al que había adquirido ocho años atrás, cuando era un polluelo- porque no soportaba escucharlo repetir el nombre de su rival, según confesó a un diario británico.
"No lamenté despedirme de Suzy después de lo que hizo, pero en verdad me rompió el corazón dejar ir a Ziggy. Sé que olvidaré a Suzy, pero no creo que vaya a olvidar a Ziggy", declaró Taylor.
El ave fue reubicada en un nuevo hogar a través de las oficinas de un comerciante local de loros.
Con información de AP