Escrito el 4 de agosto:
Instantes que cambian una vida
Y no es para menos, pero esto comienza desde el principio. La idea era ir al cine, pero entre la gente, el dolor, el tiempo y circunstancias que no podemos controlar -si alguien sabe como controlar el dolor, que me lo diga- no entramos y nos fuimos a refugiar de la multitud en un pequeño café ahí mismo en el centro comercial.
Total, que bebíamos y disfrutábamos cuando, en una de las sillas que sobraban, llegó un niño de 12 años -eso lo supimos después- y sin más, se sentó. Lo primero que pensé es que no se dio cuenta que estaba ocupada la mesa, pero era poco probable. Después pensé que quizá querría compartir la mesa con nosotros, pero su hermana permaneció de pie, y de pronto, sin decir nada tenía toda nuestra atención. Y ahí comenzó lo raro.
Porque además hablaba en un tono raro de voz, pero con la seguridad de alguien mucho mayor, y eso lo hacía todo más extraño, porque nos iba envolviendo en la historia que contaba, que estaba vendiendo poemas de su propia inspiración para poder ir a un viaje a Guanajuato con su escuela -una que no conocía- en septiembre. Como es de esperarse, no resistimos y compramos el poema, mismo que recitó dos veces frente a nosotros, todo con una seguridad que no había visto en años yo, y al mismo tiempo con una prisa, como si tuviera muchas cosas en la cabeza, mientras su hermana mayor, atenta, escuchaba y atendía sus órdenes. Le pregunté entonces varias cosas a su hermana, la edad del niño, su nombre, en que escuela estudiaban y para qué era el dinero. Pero cuando le dije: "Tu hermano es niño genio, ¿verdad?" Me dejó helado con la respuesta: "Tú mejor que nadie deberías saberlo, pero sí es, aunque sólo cuando quiere". Y ahí comenzó lo más raro.
¿Por qué yo habría de saberlo? Y sin embargo, el niño leyó el poema, se despidió de todos, y tras un intento de retenerlo más tiempo para saber más de él, se despidió, con otra frase que complicó mi comprensión: "El poema va más allá, ya lo comprenderás a su debido tiempo". Y se fue. Y yo estaba sonriendo, con una duda tremenda. ¿Qué es lo que voy a entender?
Qué extraño es venir a tu blog que casi no visito, y leer aquí un post, que publicaste en el blog que visito frecuentemente, y que sin embargo, nunca había leído allá.
Además es un post maravilloso...
¡Y con el paso del tiempo, has entendido algo novedoso al respecto)
Saludos,
Yo recuerdo ese día que estabas de verdad traumado. supongo que aun guardas el poema, y que aun no lo resuelves... o si?