Todos los niños preguntan. En la pantalla de la televisión repiten por enésima vez las imágenes de la explosión de un atentado. Desde sus 9 años, Richi, recién bañado y recién llegado a la vida, me pregunta: ¿qué pasó? En un lugar del mundo explotó una bomba. ¿Fue un accidente? No, los que la hicieron la pusieron ahí a propósito. ¿Y por qué? Porque el mal existe. ¿Y qué es el mal? El mal es el triunfo de la muerte contra la vida. ¿Había gente? Muchos y la mayoría se murió. ¿Eran malos? No, fueron destruídos por el mal. ¿Los policías son buenos? Algunos policís hacen cosas buenas porque defienden la vida. ¿Dónde está el mal? Dentro y fuera de ti, pero juntos nos vamos a defender. ¿No me va a pasar nada? Te van a pasar muchas cosas y tú tienes que estar muy atento a que nadie, ¡nadie!, te robe la alegría que es tu mejor señal de vida; te pasará de todo, pero yo te voy a ayudar a que todo acabe siendo bueno. ¿seguro? ¡seguro! (si Richi supiera de la inmensa inseguridad con la que todos decimos ¡seguro!)
speechless.
Demasiado difícil de contestar. Sobre todo a un niño que espera una respuesta que lo explique todo y no acepta la subjetividad.
Ya te lo han dicho, vas a ser un excelente padre de familia. Felicidades.