¿Sabes, hijo mío por qué no quise que limpieras el sofá? Porque limpiarle mientras tu compañero lo veía, era casi hacerle una reconvención por haberlo ensuciado y esto no estaba bien; en primer lugar, porque no lo había hecho de intento, y en segundo, porque le había manchado con ropa de su padre, que se había enyesado trabajando; y todo lo que se mancha trabajando no se ensucia; es polvo, cal, barniz, todo lo que quieras, pero no es suciedad. El trabajo no ensucia. No digas nunca que un obrero que sale del trabajo "va sucio", debes edcir: "tiene en sus ropas las señales, las huellas del trabajo". Recuérdalo.
Corazón diario de un niño, Edmundo de Amicis.
Como recuerdo ese libro tanto, enseña tantas cosas cada página había algo que me impresionaba mucho y realmente es un libro que enseña mucho
saludos
Este es uno de los libros que todos debemos leer. Sin duda alguna, aunque en algunas páginas puede sonar demasiado riguroso y exagerado.
Huellas de trabajo. Son visibles pero también huelen. En ese caso los luchadores tienen una graaan huella de trabajo sobre ellos!!! jaja bueno, hay que quitarle un poco de seriedad a esto...