Laburo España: 250.000 ofertas de empleo
:: Si piensas que es tan fácil ::

Jueves, 10 de noviembre

Archivado en Extractos • Fecha: 05-11-2005 02:05:23

"En presencia de la maestra de tu hermano, faltaste al respeto a tu madre. ¡Que esto no suceda más, Enrique mío! Tu palabra irreverente se me ha clavado en el corazón como un dardo. Poensa en tu madre, cuando años atrás estaba inclinada toda la noche sobre tu cama, midiendo tu respiración, llorando lágrimas de angustia y apretando los dientes de terror, porque creía perderte y temía que le faltara la razón; y con este pensamiento experimentarás cierta especia de terror hacia ti. ¡Tú, ofender a tu madre!, a tu madre que daría un año de felicidad por quitarte una hora de dolor, que pediría limosna por ti, que se dejaría matar por salvar tu vida. Oye, Enrique, cuando ya seas hombre fuerte y probado en toda clase de contrariedades, tú la invocarás, oprimido tu corazón de un deseo inmenso de volver a oir su voz y de volver a sus brazos abiertos para arrojarte en ellos sollozando, como pobre niño sin protección y sin consuelo. ¡Como te acordarás entonces de todas las amarguras que le hayas causado, y con qué remordimiento, desgraciado, las contarás todas! No esperes tranquilidad en tu vida si has contristado a tu madre. Tú te arrepentirás, le pedirás perdón, venerarás su memoria inutilmente; la conciencia no te dejará vivir en paz. Aquella imagen dulce y buena tendrá siempre para ti una expresión de tristeza y reconvención que pondrá tu alma en tortura. ¡Oh, Enrique, mucho cuidado! Este es el más sagrado de los humanos afectos. ¡Desgraciado del que lo profane! El asesino que respeta a su madre aun tiene algo de honrado y algo noble en su corazón; el mejor de los hombres que la hace sufrir o la ofende no es más que una miserable criatura. Que no salga nunca de tu boca una palabra dura para la que te ha dado el ser. Y si alguna se te escapa, no sea el temor a tu padre, sino un impulso del alma lo que te haga arrojarte a sus pies, suplicándole que con el beso del perdón borre de tu frente la mancha de la ingratitud. Yo te quiero, hijo mío; tú eres la esperanza más querida de mi vida; pero preferiría verte muerto que saber que eres ingrato con tu madre. Vete, y por un poco de tiempo no me hagas caricias; no podría devolvértelas con cariño.

Tu padre"

Corazón. Diario de un niño, Edmundo de Amicis.

Escrito por Iruki
(1) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink

Referencias (URL para referencias)

Comentarios


ese libro yo lo leí cuando estaba en cuarto de primaria y todavía lo tengo, es bueno.

Has leído a trompicones? es bueno también


Comentario de Carlos el el 11/05 a las 06:35

Comentar



Recordar datos




LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009