No quiero que diego hable, porque sé que puede herir con la palabra. No quiero que se arrepienta después de lo que pueda decir hoy. No quiero que la tristeza hable por él. Ni el coraje guardado ya por tanto tiempo. Ni el dolor. No quiero que sea la confianza traicionada la que se exprese en lugar de la razón. No quiero escuchar una lluvia de insultos. Ni de súplicas, ni de explicaciones. Tampoco quiero escuchar ataques. Y no voy a escuchar su defensa. Acusado de un crimen que no cometió. Que jamás pensó siquiera en cometer. Acusado por gente que no lo conoce. Señalado por el dedo de quien avanza pisando y destruyendo todo lo que encuentra a su paso. Culpado por el mismo que un día dijo “hay que matarlo”.
Hace poco, aunque no lo recuerdo.
Iruki
igual y nada que ver mi comentario.........
pero cierto que las palabras matan, y podemos matar (o que nos maten) a las personas sin darnos cuenta, clavandoles un fino y afilado puñal directo al corazon para que poco a poco nos valla haciendo daño y nos mate poco a poco........
tambien tenemos a la carcel del pensamiento, que pude ser peor que las palabras, por que ya es donde nos torturamos a nosotros mismos con nuestros remordimientos.........¿cuantas veces hacemos algo que no pensamos y que destruye toda una relacion?...... esa es mi carcel y mi tortura.
creo que esto mas bien fue un desahogo...... saludos