"Consejero, amigo. Me dijiste cuando ear joven que la voz de mi corazón era la de Dios. Me dijiste que debá seguirla, sin importarme a que lugares dolorosos me guiara. Oigo esa voz ahora, y me pide tareas imposibles. Dame fuerzas. Concédeme la capacidad de perdonar. Lo que hago... lo hago en nombre de todo aquello en lo que tú crees."
Ángeles y Demonios, Dan Brown.